Hola, soy un bicho raro

22:38:00 Nora Arakaki 1 Comments


¿Te he pasado que caminas por las calles y sientes las miradas de la gente? No hablo de acoso callejero, que ese ya es todo un tema aparte, sino de una especie de desaprobación social,crítica silenciosa de una sociedad que le teme a lo diferente y que además es experta en juzgar a todos, sincera o hipócritamente.



Desde hace mucho tiempo, por no decir desde siempre, he sido el bicho raro, de la familia, de la facultad, del estudio. ¿Por qué? Por una simple y sencilla elección, yo me pongo lo que quiero, cada día de mi vida voy mutando,  dejando el lado útil de la ropa de lado y usándola más bien como un medio para transmitir un mensaje, lo que fuere que esté pasando, lo que sea que esté sintiendo.

Cuando llegas a ese punto, parece que los límites van desapareciendo. El qué dirán me importa un bledo y el dress code me interesa poco, porque luego de estar en mil situaciones, me di cuenta de que la moda es un juego, que no tiene por qué ser una carga ni una barrera, sino una forma de expresión. La moda es arte y los días que tenemos para elegir realmente lo queremos - usar- no son muchos, por lo tanto, ¿por qué me tendrían la desaprobación de la gente?

Si tu amigo, tu vecino o tu mamá no están acostumbrados a ver una mezcla de estampados, accesorios extravagantes o sandalias con medias, será la oportunidad para que lo hagan, así, poco a poco, el temor a lo ajeno se irá desvaneciendo y finalmente, dentro de unos años, quizás décadas, el maldito qué dirán será un mito urbano.

Que pareces un huayruro si mezclas negro y rojo, que pareces la bandera si mezclas rojo y blanco, que seguro elegiste tu ropa sin prender la luz, que esto va o no va. A mi me llega, porque cada día es una oportunidad de usar lo que te provoca, habrá veces en que te equivoques y otras en las que aciertes, pero como bien dicen, el que no arriesga no gana.

Recuerdo cuando estudiaba Derecho y mi abrigo rosado era un punto entre tantos sastres negros; cuando mi papá preguntaba si me iba a la universidad o a un desfile de modas, además de las innumerables ocasiones en que me preguntaban si era evangelista por llevar maxi falda. Soy un bicho raro, siempre lo seré, porque quiero.

Y ustedes, atrévanse, pierdan el miedo, jueguen, la decisión es suya.


Nora