Hola, soy una ex adicta

21:46:00 Nora Arakaki 0 Comments



En ese momento en que puedes resumir tu día, y tu vida, en una sola palabra: Stress (Estrés ?), causado por miles de situaciones X que parecen ir acumulándose como una bola de nieve, entre dramas personales y líos laborales, a veces no hay otra escapatoria que salir corriendo de la oficina e ir a sacarle filo a la tarjeta, que felizmente es de débito.

Justo en ese punto crítico estuve hasta hace poco, y por un buen rato, por cosas que ya en anteriores oportunidades he comentado y por otras que no pienso ni debería comentar. El hecho es que cuando te das cuenta de que esa terapia es la solución a todos tus problemas, es cuando también te percatas de que no es tan sencillo, es más, no es posible. Ya me sentía como Rebecca Bloomwood y ahí es cuando viene el síndrome de abstinencia.

Las compras a veces parecen una droga, te generan una sensación de placer momentáneo que no se compara con nada; la adrenalina al ver un cartel de ofertas tras la satisfacción de encontrar justo lo que quieres, y en tu talla (!), es difícil de describir, sin embargo, luego viene la parte común a todas las adicciones. Cuando decides dejar de comprar, porque 1. ya no tienes el dinero para hacerlo, 2. no tienes el tiempo para hacerlo, 3. ya te diste cuenta de que es un problema, 4. todas las anteriors, la ansiedad se apodera de ti y la cosa se puede salir de tus manos (o puedes terminar reemplazando tu solución con cosas más baratas, como la comida.)

La cuestión es que tarde o temprano, probablemente más tarde que temprano, llegas al punto en que no puedes sostener este "vicio", aunque cabe resaltar que previamente tu ímpetu derrochador pueda más. Primero compras, luego quieres comprar algo más costoso, luego ya no puedes entonces te resignas con comprar cualquier chuchería que definitivamente no necesitas. Al final, como todo comportamiento adictivo, la solución momentánea que te brinda ese placer al comprar, se transforma en un problema; sí, uno que llena más tu vida de stress, aquella que ahora es aún más estresante por el fuckin síndrome de abstinencia. Un hermoso círculo vicioso.

Entonces, ¿cómo  termina esta historia? Al menos yo, me cansé de la sensación de culpa post compras, ahora lo pienso más, he buscando cosas que me ayuden a liberar el stress de forma más saludable y menos costosa, y ahora me fijo en objetivos más grandes. Si compro cosas más grandes ya no puedo estar gastando de a poquitos en tonterías, así que finalmente ya no puedo ir de compras todos los días.  Obviamente, para que esto funcione tienes que decirle bye bye a la tarjeta de crédito. 

Hola, mi nombre es Nora y ya no soy una adicta a las compras.